miércoles, 20 de agosto de 2014

GENTE QUE LE QUIERE TAPAR LOS OÍDOS A DIOS

El día de ayer mi esposa y yo tomamos un taxi por la noche para volver a casa después de compartir un buen tiempo juntos. El conductor de dicho taxi es un viejo amigo, y mientras viajábamos nos relataba una experiencia reciente que tuvo, la cual me impresionó y a la vez motivó a escribir estas líneas que hoy quiero compartir.
Nos contaba nuestro amigo que unos días atrás abordó su taxi un muchacho homosexual de aproximadamente unos 28 años de edad. Mientras entablaban conversación salió a luz el tema del cristianismo. Este muchacho relataba que tuvo la oportunidad de visitar una reunión dirigida por grupo de cristianos, de los que se reúnen en casas para compartir el evangelio con aquellos que no asisten a regularmente una iglesia local. En algún momento de dicha reunión alguien se tomó el tiempo para acercarse al joven para decirle que "Dios no escuchaba su oración porque él era un pecador y aún no se había arrepentido de su pecado". 

Mientras mi amigo el conductor me contaba esta parte de la historia, no pude evitar pensar cómo algunas personas pretenden creer que pueden taparle los oídos a Dios, diciéndole a algunos que él no los escucha. Esto me molesta y me ofende, puesto que muchos de los que hacen tal aseveración se hacen llamar cristianos como yo mismo lo hago. Estas líneas no tienen como objetivo atacar a nadie más que a la falta de empatía y misericordia que a veces abunda en las calles y lastimosamente en algunas iglesias.
Estoy convencido que nadie le puede tapar los oídos a Dios, él escucha a quiénes él quiere pues son sus propios oídos y es su propia decisión. En el punto más básico del tema, si Dios no escucha a un "pecador" ¿Cómo entonces es que éste llegará a alcanzar el perdón y la aceptación de su redentor? Por lo menos yo no le encuentro sentido lógico.

Basado en mi propia experiencia, el primer día en que pude sentir que tuve toda la atención de Dios fue cuando, le pedí que hiciera algo conmigo y con mi vida, la cual necesitaba de una intervención de parte suya urgentemente. Si Dios pudo escuchar a este "pecador" cómo es que no puede escuchar a otro que también urge de un poco de su atención.
El Jesús que yo llegué a conocer un día es el mismo que no tomaba el lugar de crítico ni de juez cuando estaba al frente de pecadores necesitados de su atención.
En fin, dejemos que sea Dios quien escoja a quien escucha y a quién no y nosotros aprendamos a motivar a las personas a que se acerquen a él.
Retomando la historia de mi amigo taxista, al cual admiro por su valor y sus ganas de hablarle a todos de Jesús, éste terminó orando por su pasajero, no sin antes aclararle que Dios nos oye a todos y que el amor de Dios no es exclusivo de algunos, es para todos y pidiéndole perdón en nombre de aquella persona que le había dicho todo lo contrario. Oraron juntos, y el muchacho pasajero le rindió su vida a Jesús.
Yo no se usted que piensa, pero para mí ese es un buen final y algo me dice que Dios sí escuchó esa oración, tal vez desde el primer día que este joven la hizo.



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