viernes, 3 de enero de 2014

DIOS HABLA A TRAVÉS DE BOCAS CERRADAS

Por naturaleza somos seres racionales, que además tenemos el don de comunicarnos a través de las palabras y hasta podemos hacerlo de manera fluida.

Hablar es de humanos, responder con palabras es parte de nuestra naturaleza. Dios ama escucharnos mientras oramos y conversamos con él, puso palabras en nuestra boca para que pudiéramos expresarnos con claridad delante de él y también pudiéramos hacerlo unos con otros y creo que él se deleita poniendo atención a eso porque él nos hizo con esa particularidad sobre el resto de su creación.

Tan importante es el don de las palabras que Dios le dio al hombre que hasta puso poder en estas para sortear la vida y la muerte (Proverbios 18:21). Con palabras podemos bendecir a Dios, con ellas movemos montañas, sanamos enfermos y transmitimos Fe a los cuatro vientos, pero con las mismas palabras también podemos secar para siempre higueras, maldecir a nuestros semejantes y también es con el mismo poder de las palabras que podemos volvernos homicidas en serie, cuando cargados de odio y amargura, atacamos como células cancerosas los oídos y los corazones de los oyentes que nos rodean.

Dios definitivamente se deleita en la oración (palabras) de los rectos de corazón (Proverbios 15:8b), pero tiene un problema con las palabras que enviamos sin propósito (Mateo 12:36), las que pueden terminar convirtiéndose en catalizadores para secar, contaminar, herir, destruir y matar aquello que él ha creado para que se mantenga vivo. 

Saber hablar es un inmenso privilegio, pero también una extraordinaria responsabilidad, tanto así que seremos juzgados un día delante de Dios por "cada palabra inútil o sin propósito" que hayamos pronunciado (Mateo 12:36-37).Pero Dios siempre que ataca un problema abre una puerta para que podamos salir airosos en medio de la dificultad.

La medicina que los sabios siempre han usado para tratar este mal es el silencio. Un cantante como David conoce muy bien el poder del silencio, tanto en la partitura de un salmo como en la melodía de la vida.

El verso 13 de este Salmo, se nos enseña que también hay poder en el silencio. David describe que está siendo amenazado con palabras proferidas por sus enemigos, pero él toma la decisión de aplicar la medicina de los sabios y actuar como quien no puede hablar, o sea que teniendo el poder y la oportunidad de responder a dichas amenazas, decide mas bien callar, como quién agrega una figura musical para hacer un silencio en la partitura de su alma agitada, mientras que en el exterior se escucha una orquesta ensordecedora ejecutada por palabras e infortunios de quienes lo odiaban.

David hizo silencio pero fue solamente para que Dios ocupara el vacío de sus palabras con una respuesta para sus enemigos.

Qué difícil es callar cuando se tiene el poder para no hacerlo, que duro es no responder a las amenazas cuando tengo el poder de la vida y la muerte cargados en mi boca, esperando únicamente poder jalar del gatillo para disparar, pero al hacer una pausa y meditar en esto, es importante considerar que siempre será necesario recordar, que detrás de mis palabras está el juicio de Dios y que siempre serán mejor sus respuestas que las mías y que mientras mi boca esté cerrada, Dios siempre hablará por mí"




No hay comentarios:

Publicar un comentario