miércoles, 18 de diciembre de 2013

EL AMO DE TU VOLUNTAD

Estudia constantemente este libro de instrucción. Medita en él de día y de noche para asegurarte de obedecer todo lo que allí está escrito. Sólo entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas.  Josué 1:8 (NTV)


Este pasaje nos comparte y revela uno de los tesoros más hermosos del corazón de Dios. Solo hay que poner un poco de atención a los detalles para sacar de este, el máximo provecho, yo digo que es como encontrar oro, cuando más se está en necesidad.

La Orientación: Estudia este libro día y noche para asegurarte de obedecer lo que allí está escrito.
La recompensa: Prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas.
Por Dios Santo, quién en su sano juicio no quiere esta recompensa. Todos en la vida, grandes o pequeños deseamos por lo menos una porción de prosperidad y de éxito para cada día de nuestra existencia.

Ahora, hablando de las promesas de Dios, hace algunos años aprendí una muy importante lección de vida, que no puede ser pasada por alto nunca, y es que para recibir el cumplimiento de una promesa de parte de él, es necesario que yo haga una parte primero, y luego el responderá con la parte que le corresponde.

A partir de haberme encontrado con esta lección, veo cada promesa que Dios me hace, como un acuerdo con él, donde ambas partes, voluntariamente, nos comprometemos a cumplir con las clausulas establecidas en el convenio. Yo doy siempre el primer paso, hago lo que él solicita de mi, y él da el siguiente paso y cumple  lo que me ha prometido.

Regresando al contenido del pasaje, el poder de este  no gira solamente en practicar la obediencia a las palabras dictadas por Dios, sino en cómo llegar al punto de hacerlo voluntaria y gustosamente, porque Dios honra la obediencia, pero también mira con detenimiento las intenciones del corazón suyo y mío (1 Samuel 16:7, Hebreos 4:12; 1 Crónicas 28:9). El mismo  nos da la fórmula del éxito en esto: "Estudia constantemente y medita ..."

Yo puedo obedecer a Dios con o sin la aprobación de mi voluntad. El problema de esto es que si vivo de esta manera mi obediencia siempre estará condicionada por mi estado de ánimo y mi entorno. Si me siento con el ánimo suficiente para obedecer, lo hago, sino entonces tiro la toalla. Si quienes  me rodean apoyan mi conducta entonces obedezco, sino busco ubicarme o rodearme de quien sí me apruebe para lograr mi fin, aunque este sea en desobediencia, sin embargo, la obediencia a la que este pasaje se refiere es extrema: "Asegúrate de obedecer TODO..."

Para vivir en este tipo de obediencia, y en su debida y exquisita recompensa, se requiere también de toda la voluntad en el asunto. Aquí es donde entra en juego el tesoro que hemos buscado y mencionado al inicio.

Estudiar constantemente este libro de instrucción no habla de otra cosa que no sea ESTAR EXPUESTO CON FRECUENCIA A EL. Entienda esto: "Todo aquello a lo que le entreguemos nuestra constante atención se convertirá en el amo de nuestra voluntad."
Dios en su infinita e integral sabiduría nos invita a dejar que sus palabras, orientaciones, recomendaciones, promesas y ordenanzas lleguen a gobernar nuestra voluntad, y es tan simple como poner nuestra atención cada día y cada noche en su libro de instrucción, La Biblia  (Salmos 1:2).


No es difícil si te lo propones, si aprendes a disfrutarlo. Tan cierto como uno más uno dan como resultado dos, verás cómo tu voluntad aprenderá a llevarte a la obediencia que necesitas para llenar de prosperidad y éxito todos tus días, los días de tu familia y de aquellos que amas y te rodean. Exponte ante ella un día a la vez, si fallas en hacerlo, no pierdas tu tiempo en lamentos y culpas, un paso firme a la vez... "Sólo entonces prosperarás y te irá bien en TODO lo que hagas".

No hay comentarios:

Publicar un comentario